Todo aquello hacia lo que construyó el Jeep Fest ocurre esta mañana. El sobrevuelo llega a las 9:30, el Desfile de Jeeps arranca a las 10 desde Monroe y Huron — oeste por Monroe, norte por Huron, unas dos horas de procesión, con cerca de 1,400 Jeeps, la lista de participantes agotada hace tiempo. Mirar es gratis desde cualquier punto de la ruta; un shuttle de ida y vuelta de 3 dólares circula para quien prefiera no pelear por estacionamiento. Y el pronóstico, que pasó la semana con rodeos, por fin se comprometió: mayormente soleado y seco durante la ventana del desfile, 85 por la tarde, con el 30 por ciento de tormenta del día aguantándose hasta después de las 2 — para cuando el último Jeep ya debería estar estacionado y el primer helado ya arrepentido. La apertura del viernes por la noche corrió su programa completo — la exhibición techada de cien Jeeps, el pasillo de vendedores, el show de drones y los fuegos artificiales sobre Promenade Park — y la exhibición y el pasillo abren de nuevo hoy para quien el desfile deje con ganas de más.